
El periódico
EL MUNDO quiere homenajear a los profesionales de la Sanidad.
Las páginas de salud de este periódico suelen tener como protagonistas
a prestigiosos investigadores que han identificado genes importantes, a
cirujanos que ha ideado una nueva técnica quirúrgica, a ese grupo científico
que ha puesto en marcha un prometedor ensayo clínico o esa familia que
reivindica un costoso e innovador tratamiento para su hijo.
Pocas
veces, por no decir ninguna, aparecen en los grandes titulares historias
normales de personas corrientes que se limitan, nada más y nada menos, que a
hacer bien su trabajo y cumplir con los demás. Gente que pasa desapercibida
para todos menos para quienes tratan con ellos, que en seguida perciben su
entrega y su dedicación desinteresada.
Es
por eso que EL MUNDO dedica este especial a los héroes anónimos que no abren
telediarios, pero que cada día realizan una labor extraordinaria por los demás.
Personas que no sólo cumplen rigurosamente con su trabajo, sino que marcan la
diferencia en ese hospital o en ese centro de salud en el que trabajan.
Son
testimonios a los que hemos querido llamar historias mínimas (aunque son
grandes), y el mejor ejemplo de que, si la sanidad en nuestro país es el gran
pilar de la sociedad que es, es precisamente gracias a los profesionales que la
forman, que se han esforzado en que los recortes de los últimos años no lleguen
a los pacientes.
El cirujano incansable
El
doctor Pascual Parrilla acaba de terminar un trasplante de hígado cuando
atiende a este periódico por teléfono desde el Hospital Virgen de la Arrixaca
de Murcia. Cuando termine la entrevista, le espera el segundo del día. Tiene 70
años, pero la palabra jubilación no entra en su vocabulario.
El celador humano
Julián
Izquierdo lleva toda su vida profesional en el Hospital Universitario Vall
d'Hebron. El próximo uno de julio se jubilará, y dirá adiós a sus 44 años de
trabajo como celador. Años en los que, como él dice, "se ha pasado el día
de arriba a abajo, trasladando a pacientes y llevando muestras".
Julián
es especial porque cuando se pregunta en el hospital por una persona peculiar,
alguien a quien tantos los compañeros como los pacientes le tengan especial
cariño y que haga particularmente bien su trabajo, en seguida aparece su
nombre. Él le quita importancia a esto, y dice que simplemente "intenta
ayudar" en lo que puede y que "es muy sociable".
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